19.1.14

El día que mataron a Pedro Virgilio Rocha

DESMIENTEN FALLECIMIENTO DE PEDRO ROCHA


“¡Lo sentimos! El contenido al que usted está tratando de ingresar no existe o no está disponible”, y santo remedio, la publicación desapareció. Bastaron 850 caracteres para matar a un hombre inocente. A la distancia, el error parece enmendado, una actualización en la página web y a otra historia, problema solucionado, que pase el siguiente artículo.

Fotografía: pasionlibertadores.com
¿Qué habrá pasado por la cabeza del periodista que, sentado en su cómoda silla,  café en mano, monitor prendido, presionó “Enter” y mató a un tipo? ¿Habrá sido un redactor sediento por la primicia de un sábado gris? ¿Habrá sido un hincha tricolor resentido y sin corazón?

PedroVirgilio Rocha vive en San Pablo, Brasil. No tan lejos del Uruguay, pero lo suficientemente distante como para que la noticia pierda vigor a lo largo de cada kilómetro que nos separa. Salvo, en el mundo virtual, donde las fronteras están borroneadas. Al menos, eso supongo. Es indudable que un error de oficina ensanchó el obituario del día, por lo menos durante unos minutos, los suficientes como para haberse ahorrado el mal trago.

El circuito del periodismo online es corto y fugaz. Un círculo endeble, de conexiones blandas y teléfonos descompuestos. Pasantes que traspasan la puerta de entrada, uno atrás de otro; algunos estudiantes, otros desempleados. Salas de redacción repletas de periodistas atornillados a las sillas, pasivos y sin tiempo para pensar.  La presa fácil de un medio de comunicación con presupuesto ajustado y sueldos dispares.

“El verdugo” debutó el 26 de noviembre de 1961 contra Nacional. Ese día se jugó el clásico por la segunda rueda del Campeonato Uruguayo. En 1961 Peñarol se había coronado campeón de América por segunda vez consecutiva. Rocha quería jugar de entreala y no de puntero derecho, tal como lo había decidido Roberto Scarone, director técnico de los carboneros. El partido empezó favorable para los tricolores. Sin embargo, bastó un tiempo para que los mirasoles sumaran la cuarta vuelta olímpica consecutiva por el campeonato local.

Heredero de Juan Eduardo Hohberg, Rocha jugó nueve temporadas para Peñarol, desde 1959 hasta 1970. Luego vistió las camisetas del San Pablo, Curitiba, Palmeiras y Bangu en Brasil; cerró su carrera en el Monterrey mexicano. Ganador en tres ediciones de la Copa Libertadores, galardonado como mejor jugador de la Copa América en 1967, y con cuatro participaciones mundialistas en su haber, Rocha fue un mediocampista de buen trato de pelota, hábil con las dos piernas, siempre dispuesto a recibir el balón para repartir juego. Un ganador.

De simple aprendiz en un simulacro de “guardia”, dos días al mes en que la página web queda enteramente a disposición del periodista previamente designado, sábado y domingo respectivamente, a testigo presencial en cuestión de minutos. Mataron a Rocha en mi cara.

“Ya sale la nota de Rocha”, comenta el redactor. “Dale, cuando la tengas, avisá”, responde el subeditor, presente en la guardia por cuestiones del azar. “Pronto”, replica el primero. “La veo y la subimos”, le responden. La nota está por colgarse a la web. Al parecer, el primer portal en subir la nota fue Tenfield, empresa que hoy  tiene los derechos del fútbol uruguayo. El País y otros medios se hacen eco de la noticia.

“Desde hace algún tiempo, su salud era preocupante. El lamentable final se desató en las primeras horas de este sábado en su casa de San Pablo”, informa el artículo.

Desde la comodidad de su hogar el editor tuitea: “Pedro Virgilio Rocha, lo ví de niño cuando mi viejo me llevaba a ver a Peñarol y a él en especial. En mi memoria y corazón por siempre”.

pasionlibertadores.com
La cuenta oficial de Facebook del Club Atlético Peñarol informa sobre lo acontecido. Un reconocido comunicador referente en el manejo de estadísticas anuncia en su cuenta de Twitter la muerte de Rocha.  La  Asociación Uruguaya de Fútbol dispondrá un minuto de silencio en todas las canchas del país. Los programas de archivo revuelven todo el material audiovisual sobre Rocha para editarlo y difundirlo. Los diarios del domingo anunciarán la muerte del ex mediocampista carbonero. Los medios internacionales dedicarán algunas líneas en recordatorio del fallecido. La tribuna carbonera dedicará aplausos y cánticos en memoria de una gloria del club.  

De pronto, un llamado. Silencio. “¿Cómo? ¿Seguro? Bueno, ya la levantamos”, escucho que el redactor susurra al teléfono. “No murió Rocha”, anuncia con timidez. “¿En serio? Fijate en los demás portales”, indica el subeditor. “Ya borraron la noticia”, le explican con desazón.
Listo. Ahora sigue un aluvión de resarcimientos, versiones encontradas, teléfonos descompuestos, redactores sin criterio y sin la debida práctica profesional.  

“Desmienten fallecimiento de Rocha. Una web de Peñarol se comunicó con la esposa del ex futbolista e informó que no falleció”, alcanzo a leer en un portal. “El sitio web padreydecano.com, alertados por informaciones procedentes del entorno familiar del ex jugador, logró comunicarse con la esposa de Rocha y esta negó el fallecimiento. Rocha padece desde hace unos años atrofia de mesencéfalo y según el sitio web campeondelsiglo.com, el 25 de octubre fue internado en estado muy delicado”, prosigue el artículo.
¿Y ahora qué queda? ¿Qué sigue? Nadie puede resucitar al Pedro Rocha de las redes virtuales, ese que falleció y que prontamente se escabulló en publicaciones eliminadas en un abrir y cerrar de ojos, el daño está hecho.
 Aclaración: esto sucedió el 16/11/13. Rocha falleció, efectivamente, el 02/12/13, en San Pablo, Brasil.



Pedro Rocha en acción.





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