DESMIENTEN
FALLECIMIENTO DE PEDRO ROCHA
“¡Lo
sentimos! El contenido al que usted está tratando de ingresar no existe o no
está disponible”, y santo remedio, la publicación desapareció. Bastaron 850
caracteres para matar a un hombre inocente. A la distancia, el error parece
enmendado, una actualización en la página web y a otra historia, problema
solucionado, que pase el siguiente artículo.
![]() |
| Fotografía: pasionlibertadores.com |
¿Qué
habrá pasado por la cabeza del periodista que, sentado en su cómoda silla, café en mano, monitor prendido, presionó
“Enter” y mató a un tipo? ¿Habrá sido un redactor sediento por la primicia de
un sábado gris? ¿Habrá sido un hincha tricolor resentido y sin corazón?
PedroVirgilio Rocha vive en San Pablo, Brasil. No tan lejos del Uruguay, pero lo
suficientemente distante como para que la noticia pierda vigor a lo largo de
cada kilómetro que nos separa. Salvo, en el mundo virtual, donde las fronteras
están borroneadas. Al menos, eso supongo. Es indudable que un error de oficina
ensanchó el obituario del día, por lo menos durante unos minutos, los
suficientes como para haberse ahorrado el mal trago.
El
circuito del periodismo online es corto y fugaz. Un círculo endeble, de
conexiones blandas y teléfonos descompuestos. Pasantes que traspasan la puerta
de entrada, uno atrás de otro; algunos estudiantes, otros desempleados. Salas
de redacción repletas de periodistas atornillados a las sillas, pasivos y sin
tiempo para pensar. La presa fácil de un
medio de comunicación con presupuesto ajustado y sueldos dispares.
“El
verdugo” debutó el 26 de noviembre de 1961 contra Nacional. Ese día se jugó el
clásico por la segunda rueda del Campeonato Uruguayo. En 1961 Peñarol se había
coronado campeón de América por segunda vez consecutiva. Rocha quería jugar de
entreala y no de puntero derecho, tal como lo había decidido Roberto Scarone, director
técnico de los carboneros. El partido empezó favorable para los tricolores. Sin
embargo, bastó un tiempo para que los mirasoles sumaran la cuarta vuelta
olímpica consecutiva por el campeonato local.
Heredero
de Juan Eduardo Hohberg, Rocha jugó nueve temporadas para Peñarol, desde 1959
hasta 1970. Luego vistió las camisetas del San Pablo, Curitiba, Palmeiras y Bangu
en Brasil; cerró su carrera en el Monterrey mexicano. Ganador en tres ediciones
de la Copa Libertadores, galardonado como mejor jugador de la Copa América en
1967, y con cuatro participaciones mundialistas en su haber, Rocha fue un
mediocampista de buen trato de pelota, hábil con las dos piernas, siempre
dispuesto a recibir el balón para repartir juego. Un ganador.
De
simple aprendiz en un simulacro de “guardia”, dos días al mes en que la página
web queda enteramente a disposición del periodista previamente designado,
sábado y domingo respectivamente, a testigo presencial en cuestión de minutos. Mataron
a Rocha en mi cara.
“Ya
sale la nota de Rocha”, comenta el redactor. “Dale, cuando la tengas, avisá”,
responde el subeditor, presente en la guardia por cuestiones del azar.
“Pronto”, replica el primero. “La veo y la subimos”, le responden. La nota
está por colgarse a la web. Al parecer, el primer portal en subir la nota fue Tenfield,
empresa que hoy tiene los derechos del
fútbol uruguayo. El País y otros medios se hacen eco de la noticia.
“Desde
hace algún tiempo, su salud era preocupante. El lamentable final se desató en
las primeras horas de este sábado en su casa de San Pablo”, informa el artículo.
Desde
la comodidad de su hogar el editor tuitea: “Pedro Virgilio Rocha, lo ví de niño
cuando mi viejo me llevaba a ver a Peñarol y a él en especial. En mi memoria y
corazón por siempre”.
![]() |
| pasionlibertadores.com |
La
cuenta oficial de Facebook del Club Atlético Peñarol informa sobre lo acontecido. Un
reconocido comunicador referente en el manejo de estadísticas anuncia en su
cuenta de Twitter la muerte de Rocha. La
Asociación Uruguaya de Fútbol dispondrá
un minuto de silencio en todas las canchas del país. Los programas de archivo
revuelven todo el material audiovisual sobre Rocha para editarlo y difundirlo.
Los diarios del domingo anunciarán la muerte del ex mediocampista carbonero.
Los medios internacionales dedicarán algunas líneas en recordatorio del
fallecido. La tribuna carbonera dedicará aplausos y cánticos en memoria de una
gloria del club.
De
pronto, un llamado. Silencio. “¿Cómo? ¿Seguro? Bueno, ya la levantamos”,
escucho que el redactor susurra al teléfono. “No murió Rocha”, anuncia con
timidez. “¿En serio? Fijate en los demás portales”, indica el subeditor. “Ya borraron
la noticia”, le explican con desazón.
Listo.
Ahora sigue un aluvión de resarcimientos, versiones encontradas, teléfonos
descompuestos, redactores sin criterio y sin la debida práctica
profesional.
“Desmienten fallecimiento de Rocha. Una web de Peñarol se
comunicó con la esposa del ex futbolista e informó que no falleció”, alcanzo a
leer en un portal. “El sitio web padreydecano.com, alertados por informaciones procedentes
del entorno familiar del ex jugador, logró comunicarse con la esposa de Rocha y
esta negó el fallecimiento. Rocha padece desde hace unos años atrofia de
mesencéfalo y según el sitio web campeondelsiglo.com, el 25 de octubre fue
internado en estado muy delicado”, prosigue el artículo.
¿Y ahora qué queda? ¿Qué sigue? Nadie puede resucitar al Pedro
Rocha de las redes virtuales, ese que falleció y que prontamente se escabulló
en publicaciones eliminadas en un abrir y cerrar de ojos, el daño está hecho.
Aclaración: esto sucedió el 16/11/13. Rocha falleció,
efectivamente, el 02/12/13, en San Pablo, Brasil.
Pedro Rocha en acción.

